Muchas veces creemos que haciendo lo correcto, estamos haciendo lo mejor. No, no es así. Porque hay veces, que haciendo lo correcto, nos estamos haciendo mal. A veces es necesario ponernos a nosotros primeros, antes que a los demás. No siempre tenemos que pensar en ellos antes que en nosotros. Muchas veces no lo hacemos por seguir las reglas. ¿Las reglas? Pero… ¿Qué son en realidad? Yo creo que son una guía que nos enseñan como actuar frente a algo. Las reglas fueron hechas para ser cumplidas, pero también fueron hechas para ser rotas. La vida es un juego, ganamos, perdemos o empatamos. Al ser un juego, también tiene sus reglas. Pero yo creo que a este juego las reglas se las ponemos nosotros. Y al ser así, podemos hacer con ellas lo que queramos. Cumplirlas, romperlas, pasarlas por alto. Da igual, total… ¿A quién le importa?
Creo que muchas veces, no hacemos algo por miedo a equivocarnos, creo que tememos al saber el qué puede llegar a pasar. Creo que no hacemos preguntas por miedo al conocer aquella respuesta que tanto nos inquieta saber. Pero… ¿De qué nos sirve no arriesgarnos, si total, no sabemos lo que puede pasar? ¿De qué nos sirve no preguntar, y quedarnos con la intriga de esa respuesta?
Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre.
Creo que en la vida, de nada sirve estar quieto. Creo que de nada nos sirve hacer siempre lo que está correcto, si ya sé, te va a ir bien en todo lo que hagas si haces eso. Pero, también creo que la vida no sería vida, si no le ponemos un poco de adrenalina, creo que no podemos aprender si no nos equivocamos, también creo que desviando un poco el camino llegaremos a lugares que no imaginábamos, que no esperamos. Creo que la vida no se basa en seguir absurdas reglas, que es más que eso. Creo que nosotros inventamos nuestros caminos a base de lo que nos depara el destino. Creo que nosotros estamos aquí inventando lo que queremos ser. He llegado a la conclusión de que somos actores de la vida, improvisando historias.