Perderlo Todo. Dejar todo huir de uno. Dejar que se escurra tan fácil como agua entre nuestros dedos.
Ser cobardes. No reclamar lo que nos pertenece. Dejar que vuele como pájaro que migra en invierno.
Quedar vacíos. Ya no conservar nada de lo que fuimos o de lo que somos. Quedar huecos, huecos como un tronco.
Morir por dentro. Morir lentamente por dentro y no hacer nada para revivirnos. Morir lentamente es como el marchitar de una flor.
¿Es ésto lo qué queremos? No tener nada, ya no ser nadie.
Dejarnos manipular por pensamientos malignos, un gran error para el hombre.
Dejar de soñar por imaginaciones quizás falsas, y no perseguir nada por eso.
No soy pájaro de mal agüero, pero así NUNCA seríamos nada.
Créanme, no hay mejor consejo que no hacerle caso a nadie, solo al corazón.
Confíen en que, para ser alguien, hay que ser uno mismo.